martes, 27 de enero de 2009

"Marsé, Nebrera y la ministra" Por Jesús Nieto

La señora Nebrera, de no muy mala planta, tiene esa simpatía catalana que intenta vender algo sin que te enteres, a alto precio, y como haciéndote un favor. Que quiso medrar en el PP es un hecho, pero lo declaró a los cuatro vientos, le echó malísimas artes al asunto y dejó a Zaplana, quien según él estaba en la política para forrarse, como un angelito más negro que moreno.

Esta ex seguidora de Cambó viene ahora a reírse, o ya lo hizo, del acento andaluz de la ministra, que más cojonuda que El Empecinado, no se baja del burro o del tren, según toque. Y es que eso de yo producto andaluz, habla andaluza, me suena raro y me chirría. Aquí se habla con un deje, con una entonación, de la que tenemos que estar orgullosos, pero el tonito simpático principia en Lavapiés y se multiplica en Extremadura, la Andalucía previa, hasta llegar a Cádiz. Yo hablo andaluz como puedo hablar panocho, bien, pero Álvarez masculla y Nebrera tiene escorpiones en su lengua.

No podemos olvidar el Carmelo barcelonés de Marsé y el acento malagueño del Pijoaparte. Recuerden a Serrat: Cataluña de mantilla y barretina.

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